Así lo anunció la empresa aeronáutica europeo EADS, consorcio constructor de la familia Airbus, y anunció que trabaja en el desarrollo de esta aeronave que tendrá cero emisiones de dióxido de carbono, las causantes del cambio climático. El proyecto se llama Zehst, siglas que en inglés refieren a transporte de alta velocidad cero emisiones, y es fruto de la colaboración con Japón y con la Dirección General de la Aviación Civil francesa.

Los motores del avión destinados al despegue funcionarán con biocarburantes hechos a base de algas y, una vez en altitud, la aeronave utilizará propulsores parecidos a los de un cohete, que ya no funcionarán con biocarburantes, sino con hidrógeno y oxígeno líquidos. “Son totalmente limpios y no emiten más que vapor de agua. La contaminación será transparente para nosotros”, explicó a la agencia AFP el director delegado de Tecnología e Innovación de EADS, Jean Botti.

Este avión podrá ascender hasta los 32 km de altitud. Un avión tradicional no supera los 10.000 metros de altura. Tendrá una capacidad para entre 50 y 100 pasajeros y los asientos bascularán para que quienes viajan no tengan la impresión de estar en una montaña rusa.

Según el diseño proyectado, el avión despegará por el empuje de dos turborreactores alimentados por biocombustible; al alcanzar los 5000 metros de altura, pasará a una propulsión con tres motores criogénicos (de hidrógeno y oxígeno líquidos) y logrará una velocidad de mach 2,5 (dos veces y media la velocidad del sonido, que es de 340 m/s). Finalmente, al alcanzar los 23 km, se encenderán los estratorreactores que le permitirán a la futura aeronave alcanzar su velocidad de crucero prevista: 5000 km/h, el doble de la velocidad máxima del mítico Concorde. Esa capacidad le posibilitará unir el trayecto París-Nueva York en una hora y media.

Para el aterrizaje, el piloto cortará los motores y comenzará su descenso planeando antes de poner en marcha los motores clásicos del aparato.

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