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pablov

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20:56 14/07/2008

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14/07/2008

Una exposición en Belgrado saca del olvido a la primera esposa de Einstein y trata de establecer su verdadera contribución a la obra del físico alemán

"Somos Einstein" ("Somos una piedra", en alemán) es lo que solía responder la física serbia Mileva Maric (1875-1948), la primera esposa de Albert Einstein, cuando se le preguntaba por qué no firmaba artículos científicos junto a su esposo. Y Somos Einstein es el título de una exposición que puede verse en Belgrado con motivo del 60 aniversario de la muerte de Maric y que busca arrojar algo más de luz sobre el auténtico papel de esta mujer en el legado del genio, que alumbró sus teorías más célebres junto a ella.

Un documental presentado en la muestra, que se prolongará hasta finales de mes, cuenta la vida de Maric, que conoció a Einsten en la Politécnica de Zúrich, donde era la única mujer estudiante y una de las pocas del mundo a finales del siglo XIX. La exposición se centra en su vida en común y usa el material del libro Mileva y Albert Einstein, de Djordje Krstic, autor que desde hace varias décadas trata de establecer la verdadera contribución de la mujer del científico a las cruciales teorías del siglo pasado. Los visitantes de la muestra pueden ver el documental en un banquito para dos, similar a uno en el que solían sentarse Mileva y Albert en sus años de juventud para hablar de amor, de los estudios y de los asuntos que después cambiarían la ciencia.

En dos paneles de cristal pueden verse fotografías y fragmentos de las cartas que muestran el inicio, el desarrollo y el fin de su amor, en una larga relación que comenzó en 1896.
Ya durante su etapa estudiantil, cuando en tiempos de vacaciones ambos se ausentaban de Zúrich para estar con sus familias, intercambiaban cartas cariñosas, en las que Einstein hablaba abiertamente de su trabajo en común. "¡Cuánta felicidad y orgullo sentiré cuando juntos terminemos exitosamente nuestro trabajo sobre el movimiento relativo!", decía.

Mujeres en la sombra para no competir con sus maridos
En 1905 fueron publicados en la revista especializada Annalen der Physik cinco obras de Einstein, entre ellas la teoría de la relatividad, que en 1921 le dieron el Premio Nobel de Física. Fue en los años de su vida conjunta, hasta 1913, cuando nacieron las obras más importantes de Einstein, por lo que algunos creen que el papel de su mujer fue significativo, sobre todo en matemáticas, materia en que brillaba en la facultad. Otros, sin embargo, sostienen que Maric no contribuyó en el sentido científico a la obra de Einstein, pero que su importancia fue incontestable en la misma al participar en su desarrollo intelectual y emotivo y por ser la primera persona que comprendió y apoyó su genialidad.
Maric vivió a la sombra de su esposo, entregada sin reserva a él y la familia, y nunca llegó a terminar los estudios. "Su retirada del mundo de la ciencia es el símbolo de aquellas mujeres en las que influyeron una serie de circunstancias sociológicas, culturales, tradicionales y psicológicas en la Europa de ese tiempo para que no compitiesen con sus maridos", ha dicho Vedrana Savic, del Ministerio de la Diáspora, organizador de la muestra en Belgrado.

Antes de casarse, en 1903, la pareja tuvo una hija, cuyo destino permaneció en secreto, ya que inmediatamente la dieron en adopción, y luego tuvieron dos hijos varones, uno de los cuales padecía una grave enfermedad mental.

Poco a poco, Einstein se fue alejando de su familia. "Mi gran Albert ha llegado a ser un célebre físico respetado por los expertos que se entusiasman con él. Trabaja incansablemente en sus problemas. Puedo decir que sólo vive para eso. Tengo que admitir, no sin vergüenza, que para él somos secundarios y poco importantes", escribía Mileva a unos amigos. Einstein a su vez admitía: "Nuestra vida en común se ha vuelto imposible, hasta deprimente, aunque no sé decir por qué". Su separación de Einstein y el matrimonio de éste con su segunda esposa, Elsa, afectaron mucho a Maric, que nunca se recuperó de ese golpe. Vivió con sus hijos en la pobreza, con el dinero del Nobel que Einstein le dio en cumplimiento del acuerdo de divorcio. Permaneció hasta el último día en Zúrich, en un apartamento con vistas a la facultad en la que estudiaron juntos.

Fuente: ElPais